«Cuando factures X, hazte sociedad» es uno de los consejos que más circula entre autónomos, casi siempre con una cifra redonda y sin mucho contexto. La comparación de tipos es real —25% fijo de sociedades frente a un IRPF que puede llegar al 47%— pero convertir esa diferencia de tipos en un ahorro real exige hacer una cuenta bastante más completa que la que suele caber en un consejo de bar.
La cuenta que sí hay que hacer
El umbral que más se repite en las estimaciones —entre 40.000 € y 60.000-80.000 € de beneficio neto anual, según cuánto puedas dejar sin repartir— no es una cifra mágica: es el punto en el que el ahorro de tipo empieza a compensar los costes fijos adicionales de mantener una sociedad, que no son pequeños:
- Gestoría y contabilidad de una SL: significativamente más cara que la de un autónomo, por la obligación de llevar contabilidad mercantil completa (libro diario, balances, cuentas anuales depositadas en el Registro Mercantil).
- Cuota de autónomo societario, que en muchos casos no es menor que la de un autónomo normal.
- El dinero que quieras sacar de la sociedad para gastos personales tributa una segunda vez, como dividendo, en tu IRPF — el 25% de sociedades no es el tipo final si al final te llevas el dinero a casa, solo lo es sobre lo que dejas dentro de la empresa reinvertido.
Esta última es la parte que más confunde: el ahorro real de la sociedad limitada solo se materializa sobre el beneficio que no repartes. Si sacas todo el beneficio cada año para vivir, la ventaja fiscal de la SL frente al autónomo se reduce mucho, y en algunos casos desaparece una vez se descuenta el coste adicional de gestión.
El caso donde de verdad compensa
Compensa con claridad cuando se cumplen varias condiciones a la vez: beneficio neto sostenido por encima del umbral, capacidad real de dejar parte del beneficio reinvertido en la sociedad (para financiar crecimiento, comprar equipo, contratar), y necesidad de limitar la responsabilidad patrimonial — por ejemplo, si tu actividad conlleva riesgo de reclamaciones que podrían poner en peligro tu patrimonio personal como autónomo.
Compensa mucho menos, aunque factures por encima del umbral, si vives de sacar todo el beneficio cada mes, si tu actividad es de bajo riesgo, o si no tienes intención de reinvertir ni de incorporar socios o inversores en el futuro — casos donde el coste fijo adicional de la SL puede comerse buena parte del ahorro teórico de tipo.
La pregunta que hay que hacer antes de «cuándo», que es «para qué»
Antes de calcular el umbral de facturación, vale la pena preguntarse qué se busca realmente: si es solo reducir el tipo impositivo, la sociedad limitada rara vez es la única ni la mejor palanca disponible — hay deducciones y planificación dentro del propio IRPF que a menudo se agotan primero. Si lo que se busca es proteger patrimonio personal o preparar la entrada de inversores, la sociedad tiene sentido con independencia de la cifra exacta de facturación.
En los comentarios: si has dado el salto de autónomo a SL, cuenta con qué beneficio neto lo hiciste, cuánto te costó de verdad la gestoría el primer año, y si el ahorro fiscal fue el que esperabas o menos. Es la cuenta real que casi nadie comparte con cifras concretas.
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Fuentes consultadas: tipo general del Impuesto sobre Sociedades vigente para 2026, guías comparativas actualizadas (Billin, Talenom, Holded, Flesip). Esto no es asesoría fiscal — la decisión de constituir una sociedad depende de tu actividad, patrimonio y planes concretos, y conviene modelarla con un asesor antes de dar el paso.