Malta lleva años en la lista corta de destinos fiscales dentro de la Unión Europea gracias a su régimen de «residente no domiciliado», muy parecido en el concepto al que tuvo Reino Unido durante dos siglos: tributas por tu renta de fuente maltesa y por lo que traigas (remitas) a Malta desde el extranjero, pero no por la renta extranjera que dejas fuera. Lo que cambió en 2025 es que ese «no tributar» tiene ahora un suelo mínimo que antes no existía.
Cómo se accede al estatus non-dom
Necesitas ser residente fiscal en Malta —183 días al año, o mantener allí tu vivienda habitual— sin tener Malta como tu país de domicilio de origen (un concepto de derecho anglosajón, distinto de la nacionalidad o la residencia, que en la práctica se hereda del padre o se adquiere por intención clara de asentamiento permanente). La mayoría de extranjeros que se trasladan a Malta cumplen esta condición sin dificultad: domicilio de origen es, casi siempre, donde naciste o donde tu familia tiene su origen legal, no donde vives ahora.
El cambio de 2025: un impuesto mínimo que antes no existía
Desde 2025, quien es residente ordinario no domiciliado en Malta y no está acogido a ningún programa especial (como el GRP o el TRP, ver más abajo) está sujeto a un impuesto mínimo anual de 5.000 €, siempre que su renta mundial de fuente extranjera supere los 35.000 € anuales. Antes de este cambio, alguien con renta extranjera alta que simplemente no la remitía a Malta podía, en la práctica, acercarse bastante a una tributación efectiva muy baja sin ningún suelo. Ese margen se ha cerrado, no eliminado del todo, pero sí acotado con una cifra concreta.
Los programas especiales: GRP y TRP
Para quien busca algo más estructurado que el régimen general non-dom, Malta ofrece programas como el GRP (Global Residence Programme) y el TRP (The Residence Programme), que gravan la renta extranjera remitida a Malta a un tipo fijo del 15%, con un impuesto mínimo anual de 15.000 €. A cambio de ese suelo más alto que el régimen general, estos programas no exigen un número fijo de días de estancia como la regla de los 60 días chipriota — piden que Malta sea tu residencia principal, entendido como no pasar más de 183 días en ningún otro país, sin un mínimo concreto de días en Malta.
Renta maltesa vs. renta extranjera: la distinción que decide todo
La renta de fuente maltesa siempre tributa en Malta, a los tipos progresivos generales (0% a 35%), la tengas o no remitida. La renta de fuente extranjera solo tributa si la remites a Malta — y aquí está el matiz que más confusión genera: las ganancias de capital de fuente extranjera, a diferencia de la renta ordinaria, no tributan en Malta ni siquiera si las remites. Es una asimetría deliberada del sistema maltés que lo distingue de otros regímenes de remesas, y que conviene entender bien antes de decidir cómo estructurar qué se trae a Malta y qué se deja fuera.
En los comentarios: si eres non-dom en Malta, cuenta cómo gestionas la distinción entre renta ordinaria y ganancias de capital extranjeras a la hora de decidir qué remitir, y si el impuesto mínimo de 2025 te ha afectado en la práctica. Es el tipo de matiz que solo alguien que lo vive de verdad puede explicar bien.
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Fuentes consultadas: Malta Tax and Customs Administration (guía sobre la base de remesas), guías fiscales actualizadas a 2026 (CSB Group, ImmigrantInvest, Freenance). Esto no es asesoría fiscal — la calificación de «domicilio de origen» y la aplicación del impuesto mínimo dependen de hechos concretos que conviene revisar con un asesor maltés.