Cada cierto tiempo aparece en algún grupo de autónomos españoles la misma pregunta: «¿me conviene facturar desde Italia?». Suele venir de haber leído que allí existe un tipo fijo del 15%, o incluso del 5%, frente al tramo progresivo del IRPF español que en la práctica ronda el 30-40% para la mayoría de autónomos con ingresos medios. El dato es real. Lo que casi nunca se explica es para quién es real, y qué deja de serlo en cuanto tu situación se complica un poco.
Cómo funciona el regime forfettario
El régimen forfettario es el equivalente italiano a un régimen simplificado para autónomos con facturación moderada. En 2026 sigue teniendo estas condiciones:
- Facturación anual bruta hasta 85.000 €. Superar ese límite te saca del régimen (con matices si lo superas por poco).
- Tipo impositivo del 15% sobre el rendimiento — no sobre la facturación entera, sino sobre un porcentaje fijo de esta según tu actividad (el «coeficiente de rentabilidad»), que para la mayoría de servicios profesionales ronda el 78%.
- Tipo reducido del 5% durante los primeros cinco años si es tu primera actividad y cumples ciertos requisitos (no haber ejercido una actividad similar en los tres años anteriores, entre otros).
- La única deducción admitida son las cotizaciones a la seguridad social (INPS) efectivamente pagadas ese año. Nada de deducir el alquiler del despacho, el portátil o la gestoría: el sistema ya asume unos gastos a través del coeficiente.
- No puedes facturar más del 50% de tu actividad a un antiguo empleador de los últimos dos años, ni tener participaciones en sociedades relacionadas con tu actividad. Esta cláusula existe precisamente para evitar que empresas conviertan empleados en falsos autónomos forfettari.
La pregunta que de verdad importa: ¿dónde resides fiscalmente?
El regime forfettario es un régimen para residentes fiscales en Italia. Existe una excepción — residir en la UE/EEE y obtener al menos el 75% de tu renta de fuente italiana — pero es un supuesto estrecho, pensado sobre todo para fronterizos, no una puerta trasera para seguir viviendo en Málaga y facturar como si vivieras en Milán.
La residencia fiscal en Italia se determina, como en España, principalmente por pasar más de 183 días al año en el país (o tener allí el centro de tus intereses vitales o económicos). Trasladar el domicilio fiscal sin trasladar realmente tu vida es la forma más rápida de acabar con un problema en dos países a la vez en lugar de uno.
España vs. Italia, en números reales
| Autónomo en España (estimación directa) | Forfettario en Italia | |
|---|---|---|
| Tipo aplicado | Progresivo IRPF, ~19-47% según tramos y comunidad | 15% fijo (5% primeros 5 años si aplica) |
| Base sobre la que se calcula | Ingresos menos gastos deducibles reales | Porcentaje fijo de la facturación (coeficiente), sin deducir gastos reales |
| Cotización social | Cuota de autónomos (RETA), variable por tramos de ingresos | Cotización INPS, gestión separada, porcentaje sobre el rendimiento |
| Límite de facturación | Sin límite superior (cambia de régimen fiscal, no de estatus) | 85.000 € anuales |
La comparación favorece a Italia en términos de tipo nominal para casi cualquier nivel de ingresos por debajo del límite. Pero un tipo más bajo sobre un sistema con menos gastos deducibles no siempre gana en neto a alguien que en España deduce agresivamente gastos reales — sobre todo si tu actividad tiene costes altos (equipo, local, subcontratación). Haz la cuenta con tus números reales, no con el titular del 15%.
Lo que nadie pone en el titular
Los coeficientes de rentabilidad no son iguales para todas las actividades: el desarrollo de software tributa sobre un 67% de la facturación, la consultoría sobre un 78%, el comercio sobre porcentajes mucho menores. Antes de comparar tipos, comprueba el coeficiente de tu actividad concreta (código ATECO) — puede cambiar la cuenta por completo.
Tampoco existe una versión «para nómadas digitales» de este régimen. Está construido para que Italia recaude de gente que vive y trabaja en Italia. Si tu intención real es vivir en España y facturar desde Italia sin mudarte, no estás optimizando fiscalidad: estás organizando un problema con dos administraciones tributarias, y ninguna de las dos tiene motivos para mirar hacia otro lado.
En los comentarios: si tienes partita IVA y forfettario en marcha, cuenta qué coeficiente te aplicaron con tu código ATECO exacto y cuánto sale en la práctica frente a lo que pagarías en España. Los números reales de gente real valen más que cualquier calculadora online.
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Fuentes consultadas: normativa del regime forfettario (Agenzia delle Entrate), guías fiscales italianas actualizadas a 2026 (Namirial, Quickfisco, FreeInvoice). Esto no es asesoría fiscal — antes de dar un paso, contrasta tu caso concreto con un comercialista italiano o un asesor fiscal español con experiencia en fiscalidad internacional.